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jueves, 20 de marzo de 2014

Los "Por-menores" de mi vida. 1ª Parte.


Tal y como amenacé, cada jueves haré una recopilación de algunas anécdotas ya publicadas en mi página personal de Facebook. Para darles sentido, os indico que éstas concretamente son de hace dos años, por lo que Hugo tenía 14 y Ariel 11/12 (no es que el pequeño sea ambivalente temporalmente hablando, es que los cumple a finales de año y la mayoría son de principios del 2012).

Las he catalogado bajo la etiqueta “Segunda Edición” para distinguirlas de mis post de opinión. Empezamos...


Vacilando a una madre

Una noche, para evitarme viajes, lleno una bandeja enorme con la cena de mis hijos. Entro precariamente en el salón y deposito mi carga, con todo cariño, en la mesa. Exclamo, encantada (y sorprendida) conmigo misma: "¡¡¡No se me ha caído nada!!!"... Mi encantador Ariel, con aires de suficiencia, me indica solícito: "¡¡¡Felicidades, mamá!!!... ¡¡¡Esto es lo más cerca que ha estado jamás tu comida de llamarse "dieta equilibrada"!!!..."... ¿Lo mato?... La mayoría manda, ¿eh?...

Entra Ariel en el salón donde yo estaba y me quedo mirándolo porque llevaba una combinación de ropa estrambótica... "¡¡¡Pues a mí me gusta!!!", me dice, sin que hubiese mediado palabra por mi parte. "¿Qué pasa, Ari?. ¿Ahora lees la mente?", le pregunto sorprendida. Y, con gran seriedad, me contesta: "No es mi poder. Es el tuyo. Estas pensando con los ojos"…

No había forma de que Ariel comenzara el día, así que le digo: "Ari, te quiero mucho y me haces muy feliz pero te querría más y sería mucho más feliz si te levantaras"... Sin abrir los ojos me contesta: "Vamos a hacer una cosa: yo me doy por satisfecho con el cariño que estoy recibiendo hasta el momento y tú te conformas con el grado de felicidad que has alcanzado... y, así, sigo durmiendo"...

Hablando por teléfono con Hugo, me pide permiso para hacer una cosa con la que no estoy de acuerdo. Trata insistentemente de convencerme con argumentos bastante trabajados pero que adolecen de cierto aire a ficción. Le digo, para hacerle ver que no me creo una palabra: "Hugo, cariño, déjalo ya. No soy tonta..."... Me contesta con resignación: "Lo sé. Mi vida sería mucho más fácil si lo fueras"....

Está jugando Ariel al "Quién es quién" en el móvil y me dice: "Mamá, yo creo que, en el Modo Experto de este juego, son todo chinos"... Hugo interviene y comenta: "Me caen bien los chinos. Cuando estuve en Barcelona, vimos una manada de chinos...". Aquí interrumpo yo, en plan progenitor responsable, y les informo: "¡¡¡Los chinos no van en manadas!!!"... Se me quedan mirando, seriamente, los dos, cavilando el significado de mis sabias palabras y, sonriendo con aire de superioridad, Ariel sentencia: "¡¡¡Pues claro que no van en manada!!!... La palabra adecuada para llamar a un grupo de chinos es 'lebaño'..."... ¿¿Me vacilan o no me vacilan??...

Conversaciones de hermanos

Ariel intenta dormir. Hugo tiene ganas de charla y no le deja. Harto ya, le dice Ariel: "Hugo, como no te calles, te voy a hacer vudú..."... Hugo se ríe de su hermano y le contesta: "¡¡¡Que susto me da!!!... ¡¡¡Eso no funciona!!!"... A lo que Ari responde, muy sereno: "Ya, pero yo te voy a pinchar a ti y a ver si lo nota el muñeco..."... Y yo incapaz de poner orden de la risa tonta que me entró...

Hugo se va a la calle y pregunta si nos sube algo. Ariel contesta en voz alta desde su habitación: "¡¡¡Sí, tráeme algo de crack!!!"... Hugo replica tranquilamente: "¿Pero tú no habías dejado de fumar?"... Ariel responde: "No, de fumar, no. He dejado de traficar..."... Hugo se va hacia la puerta, mascullando: "¡¡¡Una lástima!!!... Me habría ahorrado el esfuerzo"... Creo que mis vecinos están a punto de llamar a Servicios Sociales... Prometo que yo los intento educar, pero no se dejan...

Una reflexión.

Recojo a Ariel de un cumpleaños en un campo cercano a Guardamar. Por el camino, va viendo los locales de alterne hasta que me pregunta: "Mamá, ¿eso son casas de putas?". (Nota para los sensibles: no soy partidaria del uso habitual de las palabrotas  pero tampoco puedo poner el grito en el Cielo por llamar por su nombre a las cosas). Así que le contesto: "Pues sí, cariño."... Se queda callado un momento y me dice: "¿Y la Poli no se da cuenta?... ¡¡¡Pero si me he dado cuenta yo y no sé mucho del tema!!!"... Le explico que no cometen delito quienes ejercen la prostitución, sino que los delitos en ese mundo vienen por cuestiones relacionadas, como el proxenetismo... Me sigue bombardeando a preguntas: "¿Es verdad que hay chicas que se pagan la Universidad cobrando por acostarse con desconocidos, vamos, siendo putas?"... Le respondo que sí, que alguna habrá... Se queda en silencio un minuto y, de repente, exclama: "¡¡¡Eso son ganas de estudiar, ¿eh?!!!"...


Puede que creáis que intento divertiros pero, en realidad, busco comprensión para cuando me detengan por ponerlos a la venta… 

P.D. Tomadlo como lo es (una caricatura de la vida) y espero que nadie se sienta ofendido (ni los chinos, ni las mujeres de vida alegre, ni los traficantes…).

domingo, 22 de julio de 2012

De Cheerleader

En fin de semana, he decidido rescatar antiguos textos que escribí en mi Facebook (os he despistado con lo de “antiguos textos” y ya creíais que iba a desvelar secretos ocultos en manuscritos egipcios, ¿eh?). Mis motivos no son nada altruistas: me sirve de copia de seguridad y creo relleno en mi blog como si mi interés en escribir tuviera solera (que no, os lo aseguro). Mañana hace justo un año que publiqué éste, así que me ha parecido una señal divina (porque sí, porque Dios no tiene otra cosa que hacer que enviarme señales: el Domingo descansa pero hace una excepción por mí)… Mis disculpas a quienes ya lo hayáis leído pero no viene mal recordar que, en cuestión de sentimientos negativos, es mejor ser inconstante: hay que disfrutar de la pena sin sentirnos culpables pero mirando de reojo la puerta entreabierta para salir corriendo… Bueno, os lo dejo (lo he copiado literalmente y, aunque está escrito para mis amigas, sólo hay que cambiar el género de las palabras para aplicarlo a mis amigos):

Al parecer, hay un virus estival que provoca depresión y que está haciendo estragos en algunas de mis amigas. Para ir avanzando, voy a decir esto en general y luego os lo repito en particular. Soy una firme defensora de la pena, creo que hay que tener pena, que hay que llorar (pero no os equivoquéis, llorando no estamos guapas, así que mejor si es en privado y con alarde de lágrimas, gemidos y aspavientos. Nada de moderación a solas), que estamos autorizadas a sentirnos lo peor…. Pero, todo esto, un ratito. No más de dos días porque, si no, se vuelve costumbre. Si veis que se alarga, acudid a alguien con espíritu, huid de quien te dice “Eso no es nada. No te quejes. Tal o cual está peor. Al menos tienes salud”… Eso no vale. No permitáis que minusvaloren tu aflicción porque cada una es subjetiva e intensa en quien la sufre y claro que puede ser peor pero consolarnos con ello implica conformarnos con nuestro problema porque no es de vida o muerte y eso no solucionada nada, es un conformismo de mediocres que, no sólo no alivia nuestro mal, sino que nos hace sentir culpables por estar tristes sin razón de peso. Cada uno se siente mal por lo que le da la gana.

Una vez instaurado nuestro Derecho a la Tristeza, estableceremos nuestra Obligación de Superarla. Porque sí. Porque hay que brillar y, si no se
puede, se finge. Porque la tristeza con medida es hermosa pero regodearnos en ella la transforma en depresión y es Medusa convertida: cuando te mira, te paraliza. Tus amigos pueden intentar ayudarte pero no son psicólogos (afortunadamente) y seguro que acaban diciendo algo que no deseas oír y que quizá sea equivocado, así que tendrás que esforzarte y encontrar un motivo que te impulse. Y nada de buscar ese motivo en la inmensidad del mar, la luz del sol, la luna llena, el amor de la amistad o la paz mundial. Todo ello ya existía desde los albores de la Humanidad y tú estás triste. Busca un motivo real, algo que te ponga las pilas, ya sea un asalto a Swarovski (con la misma intensidad que si fuera Tiffanis) o la maquinación de una venganza o el comenzar una aventura laboral… Lo que haga falta. Eso sí, nunca, nunca, te decidas por un cambio de imagen en mitad de una depresión. Te hundiría sin remedio.

Asume que, si no haces ese difícil esfuerzo, en el mejor de los casos, te quedarás sola, porque la gente acaba huyendo de tu energía negativa (existe, no lo dudes) y, en el peor, no te quedarás sola, sino rodeada de gente como tú, sin objetivos ni entusiasmo por nada.

Sois más importantes que cualquier jugarreta del Destino. Eso es lo que creo yo. Pero, si vosotras que os conocéis más, os dais por vencidas, puede que yo esté equivocada y no seáis tan valiosas. Así que ya lo sabéis. Aquí estoy y os voy a escuchar a todos y haré por animaros, un tiempo prudencial, con todas las prórrogas necesarias hasta que decidáis hacer lo posible por salir de la situación pero no más allá del momento en que os rindáis sin remedio (la clave está en el “sin remedio”). En ese momento, dedicaré mi tiempo a mis propias tristezas, llorando delante del espejo (no sé porqué hago eso, pero cuando lloro, me miro…), buscando una salida, planeando venganzas y saqueando las tiendas… O, si tengo suerte, a disfrutar de mis triunfos y valores (entre los que incluyo a todos mis amigos, los que siguen depresivos y los que no)…